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lunes, 25 de junio de 2012

Cuando la fruta no Alcanze, Buena Suerte, Mala Suerte

Cuando la fruta no alcance

Una vez un grupo de tres hombres se perdieron en la montaña y solamente tenáin una fruta para alimentarlos a los tres, quienes casi desfallecían de hambre. Se les apareció entonces Dios y les dijo que probaría su sabiduría y que, dependiendo de lo que mostraran, les salvaría. Les preguntó entonces Dios qué podían pedirle para arreglar aquel problema y que todos se alimentaran.
El primero dijo: “Más comida”, Dios contestó que era una respuesta sin sabiduría, pues no se debe pedir a Dios que aparezca mágicamente la solución a los problemas sino trabajar con lo que se tiene.
Dijo el segundo entonces: “Entonces haz que la fruta crezca para que sea suficiente”, a lo que Dios contestó que no, pues la solución no es pedir siempre la multiplicación de lo que se tiene para arreglar el problema, pues el ser humano nunca queda satisfecho y por ende nunca sería suficiente.
El tercero dijo entonces: “Mi buen Dios, aunque tenemos hambre y somos orgullosos, haznos pequeños a nosotros para que la fruta nos alcance”. Dios dijo: “Has contestado bien, pues cuando el hombre se hace humilde y se empequeñece delante de mis ojos, verá la prosperidad”.
Se nos enseña siempre a que “otros arreglen los problemas” o a “buscar la salida fácil”, pidiendo a Dios que arregle todo sin nosotros cambiar o sacrificar nada. Por eso muchas veces parece que Dios no nos escucha pues pedimos sin dejar nada de lado y queriendo siempre salir ganando. Muchas veces somos egoístas y queremos de todo para nosotros.
Seremos felices el día que aprendamos que la forma de pedir a Dios es reconocernos débiles, y ser humildes dejando de lado nuestro orgullo. Y veremos que, al empequeñecernos en lujos y ser mansos de corazón, obtendremos el favor de Dios y Él escuchará nuestra súplica.
Pídele a Dios que te haga pequeño… ¡Haz la prueba!

¿Buena suerte, Mala suerte?


Una historia china habla de un anciano labrador que tenía un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día, el caballo escapó a las montañas.
Cuando los vecinos del labrador le dijeron que mala suerte tenía por perder el caballo, el les replicó:
¿ Buena Suerte?, ¿ Mala Suerte? ¿ Quién Sabe ?
Una semana despues el caballo volvio trayendo consigo una manada de caballos salvajes. Entonces sus vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte y este les respondio:
¿ Buena Suerte?, ¿ Mala Suerte? ¿ Quien Sabe ?
Cuando el hijo del labrador intentó domar uno de aquellos caballos salvajes, se cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró esto como una desgracia.
No así el labrador, quien se limitó a decir:
¿ Buena Suerte?, ¿ Mala Suerte? ¿ Quién Sabe ?
Unas semanas más tarde, el ejército entró en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones.
Cuando vieron al hijo del labrador con la pierna rota, lo dejaron tranquilo.
Había sido ¿Buena suerte?, ¿Mala suerte?, ¿Quién sabe ?.
Así pues, será postura sabia que dejemos a Dios las situaciones quese nos presenten.
Y sabemos que a los que aman a Dios,
todas las cosas les ayudan a bien,.Romanos 8:28