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lunes, 25 de junio de 2012

DAR DE CORAZÓN, El leon y el raton


DAR DE CORAZÓN

La Reina iba caminando por su pueblo, y un limosnero, al ver que se acercaba se dijo en su mente: "Le voy a pedir a mi Reina, ella es muy solidaria, de seguro me dará alguna cosa". Al llegar la Reina, el limosnero le dijo:
- Su majestad, ¿Puede usted, si no es mucha molestia, regalarme una moneda? -mientras en su mente pensaba que le daría muchísimo-.
+ ¿Por qué no me das algo tu a mi? ¿No soy yo tu Reina?

El limosnero, confundido y sin saber que decir, respondió casi balbuceando:

- Pe-pero majestad, ¡Yo no tengo nada!.
+ Algo debes tener guardado, ¡busca!.

El limosnero, entre confusión y rabia, buscó entre sus cosas y encontró una naranja, un pan y unos cuantos granos de arroz. Pensó que la naranja y el pan eran demasiado valiosos para entregarlos, por lo que tomó cinco granos de arroz y se los dio a la Reina.

+ ¿Ves? Si tenías... -le dijo la Reina, mientras se le acercó al limosnero dándole 5 monedas de oro-. Una moneda de oro por cada grano de arroz que me diste.
- Majestad espere... creo que tengo mas cosas guardadas.
+ No -replicó- Solamente de lo que has dado de corazón te puedo retribuir.

Moraleja: No es necesario recibir algo a cambio para darle algo a los demás. No siempre tiene que ser dar y recibir. Algunas veces, simplemente puedes dar de corazón

EL LEÓN Y EL RATÓN

Estaban un par de ratones jugando en el prado, y sin querer despertaron a un León que dormía en los alrededores. Se levantó de repente y atrapó a uno de los ratones.
El ratón, muy asustado, le dijo al león que le perdonara la vida y así, daría su vida a su servicio. Aunque al león le dio un poco de risa la promesa, aceptó. Unas semanas después, el león fue trapado por las redes de un cazador, sin forma alguna de escapar. El ratón, al escuchar los rugidos del león, se acercó y comenzó a roer la red. De esa forma, el ratón cumplió con su promesa.
El león pensó mucho acerca de ese favor, y de que tenía que hacer un cambio en la perspectiva con la que veía a los otros animales.
Moraleja: No trates mal ni menosprecias a los demás. Puede que en algún momento necesites su ayuda, o que terminen siendo mejor de lo que esperabas. Dales una oportunidad.