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martes, 3 de julio de 2012

La media cobija


Don Roque era ya un anciano cuando murió su esposa, durante largos años había trabajado con ahínco para sacar adelante a su familia. Su mayor deseo era ver a su hijo convertido en un hombre de bien, respetado por los demás, ya que para lograrlo dedicó su vida y su escasa fortuna. A los 70 años Don Roque se encontraba sin fuerzas, sin esperanzas, solo y lleno de recuerdos. Esperaba que su hijo, brillante profesionista, le ofreciera su apoyo y comprensión, pero veía pasar los días sin que este apareciera y decidió por primera vez en su vida pedir un favor a su hijo. Don Roque tocó la puerta de la casa
donde vivía su hijo con su familia.
-¡Hola papá! ¡Que milagro que vienes por aquí!
- Ya sabes que no me gusta molestarte,
pero me siento muy solo,
además estoy cansado y viejo.
- Pues a nosotros, nos da mucho gusto que vengas a visitarnos,
ya sabes que esta es tu casa.
- Gracias hijo, sabía que podía contar contigo,
pero temía ser un estorbo.
- Entonces ¿no te molestaría que me quedara a vivir con ustedes?
¡me siento tan solo!
-¿Quedarte a vivir aquí?, si…..claro..pero no se si estarías a gusto, tu sabes, la casa es chica mi esposa es muy especial
...y luego los niños….
- Mira hijo, si te causo muchas molestias olvídalo, no te preocupes por mi, alguien me tenderá la mano.
- No padre no es eso, solo que….no se me ocurre dónde podrías dormir. No puedo sacar a nadie de su cuarto, mis hijos no me lo perdonarían….o solo que no te moleste dormir en el patio?
- Dormir en el patio esta bien.
- El hijo de Don Roque llamó a su hijo Luis de 12 años.
- Dime papá.
- Mira hijo, tu abuelo se quedará a vivir con nosotros. Tráele una cobija para que se tape en la noche.
- Si con gusto….¿y donde va a dormir?
-En el patio, no quiere que nos incomodemos por su culpa.
Luis subió por la cobija, tomó unas tijeras y la cortó en dos. En ese momento llegó su padre.
-¿Que haces Luis? ¿porque cortas la manta de tu abuelo?
- Sabes papá, estaba pensando.
-¿Pensando en que?
- En guardar la mitad de la cobija para cuando tu
seas viejo y vayas a vivir a mi casa.